MAGDALENAS DE NATA (DE SOCORRO)


Magdalenas de nata, según la receta de Socorro / Foto Cuchiflitos

Las magdalenas son un dulce muy socorrido, lo mismo en un desayuno que en una merienda, que para picar entre horas. Dulce y económico si las hacemos en casa, y además con la certeza de que los ingredientes son de calidad.

Hay muchísimas recetas de magdalenas –todas riquísimas y la mayoría muy fáciles- pero estas, de nata, son sinónimo de éxito asegurado. Y además, de abundancia, porque horneamos madalenas para unos cuantos días.

Esta receta ha salido de las manos de Socorro, de Vidanes (León), una excelente repostera, a juzgar por el resultado.

Como particularidad, no será necesario pesar harina ni azúcar, ya que utilizaremos los envases de margarina y de nata como medida.


Ingredientes:



Los ingredientes / Foto cuchiflitos

-       Una tarrina de margarina de 250 gr.

-       Nata de montar, 500 gr.

-       6 huevos

-       2 sobres de levadura química

-       Harina (el contenido de dos tarrinas de las de margarina y otras dos de la de nata, rasas)

-       Azúcar (el contenido de una tarrina de las de margarina y otra de la de nata)

-       Cápsulas de papel



Elaboración:



Batir bien los huevos y añadir la margarina a punto de pomada. Mezclar ayudándose de unas varillas y agregar la nata y el azúcar. Remover y añadir poco a poco harina y levadura hasta formar una mezcla consistente y homogénea.

Precalentar el horno a máxima temperatura.

Echar la masa en las cápsulas, cuidando de llenarlas sólo hasta la mitad para evitar que rebose al cocer. Espolvorear con azúcar y meter al horno a unos 230-240ºC. Si las magdalenas toman color muy rápido, bajar la temperatura ligeramente hasta finalizar el proceso.

El tiempo de cocción variará entre 12 ó 17 minutos, aproximadamente, dependiendo de la potencia del horno y del diámetro de las cápsulas, cuyo  tamaño se clasifica siguiendo una numeración. Estarán listas una vez que tomen un ligero color dorado.
 
En imágenes:



 
Los huevos batidos y la margarina a punto de pomada
 


Removiendo la harina y la levadura, terminando la masa.



 
Las cápsulas llenas hasta la mitad, para evitar que rebose la masa.
 
 


Horneando, a temperatura elevada primero, hasta dorar.



Horneadas y frías, las magdalenas listas para tomar.


 
Esponjosas y tiernas, con el sabor inconfundible de la nata.


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